El estrés es un comportamiento natural de nuestro cuerpo para adaptarse a las exigencias del entorno, de nuestro día a día. Sin embargo, si este proceso se mantiene en el tiempo, puede convertirse en una enfermedad que nos haga sufrir síntomas físicos, psicológicos y de comportamiento, como dolores de cabeza, tensión, cansancio, dolor y fatiga, sufrimiento, irritabilidad, cambio en la conducta alimentaria, consumo excesivo de alcohol o tabaco… Las causas son múltiples ya que existen muchas formas de estrés: postraumático, laboral, etc.
Por tanto, las técnicas que aplicaremos para combatir el estrés también deben estar centrada en la singularidad de cada paciente. De esta manera, combinaremos terapia cognitivo-conductual con otras técnicas para conseguir el mejor resultado y el más rápido resultado.