En los últimos años se ha incrementado el consumo de pornografía, gracia al desarrollo que ha alcanzado internet. Actualmente, hay millones de páginas a las cuales puede acceder cualquier persona y en las que hay miles de videos cuya temática es la pornografía.
Aunque anteriormente se consideraba la pornografía como algo sucio e indecente, hoy en día esta percepción ha cambiado y son muchos los que piensan que verla de vez en cuando no tiene por qué significar nada malo. Y esto es así, ya que la pornografía puede formar parte de la sexualidad natural en una pareja.
Sin embargo, como ocurre con muchas cosas, el problema se presenta cuando las personas comienzan a ver de forma indiscriminada pornografía y esta se convierte en una adicción. Porque sí, las personas pueden volverse adictas a la pornografía. Esto trae una serie de consecuencias que pueden afectar negativamente diversos aspectos de la vida, como por ejemplo, la percepción de la sexualidad, la función sexual normal e incluso problemas de autoestima. ¿Te gustaría conocer cuáles son los efectos que tiene el consumo excesivo de pornografía en nuestro organismo? Si es así, quédate con nosotros y continúa leyendo, ya que en este artículo los vamos a describir detalladamente.

Como te lo hemos dicho anteriormente, el consumo ocasional de pornografía no es dañino. Incluso, la pornografía puede ser un elemento interesante en una relación de pareja porque puede ayudar a explorar diversos aspectos de la vida sexual.
Son muchos los especialistas que se han dedicado a estudiar el efecto de la pornografía en el cerebro humano y sus estudios han arrojado diversas conclusiones. Algunos plantean que la pornografía le hace mal a las personas y otros que no. Lo que si es cierto es que coinciden en que el efecto de la pornografía, en las personas, depende de la personalidad de cada quien.
Hay personas más propensas a caer en adicciones que otras y la pornografía no escapa a esta realidad. Sin embargo, lo importante es que tengas claro que la pornografía como tal no tiene por qué verse como algo negativo, es el uso que hacen de ella ciertas personas.
Tal y como ocurre con todas las adicciones, existen ciertos factores o elementos que pueden predisponer a una persona a volverse adicta a la pornografía. A continuación, te describimos algunos de ellos.
Ya te hemos mencionado antes que la personalidad influye mucho en la posibilidad de que una persona se convierta en adicta o no. Las personas que son impulsivas y no logran controlar correctamente sus acciones son más propensas a ser adictas a la pornografía. En el caso de la pornografía, suelen acudir a internet de manera compulsiva y visualizar imágenes pornográficas sin ningún control. Esto se convierte en una obsesión y comienza a afectar su vida, así como también la interacción con sus semejantes.
La ansiedad es una condición que hace que las personas estén constantemente preocupadas. Debido a esto, andan siempre en un estado de estrés muy intenso. En consecuencia, para relajarse, acuden a ciertas conductas (como mirar pornografía) para relajarse y liberar tensiones. Muchas veces, para prolongar el efecto tranquilizador y relajante de la pornografía, suelen acudir a ella con demasiada frecuencia, hasta que terminan por volverse adictos.
Esto se aplica a los adolescentes y niños. Cuando tienen acceso a internet sin supervisión, es posible que se encuentren con páginas de contenido pornográfico y se hagan asiduos a estas, y ejerzan de forma compulsivas prácticas como la masturbación. A pesar de que esta práctica no es negativa, puede convertirse en un problema si se hace de esta forma
constantemente, ya que la persona puede volverse dependiente de la pornografía para alcanzar la satisfacción sexual.
Una vez que hemos visto las causas que pueden hacer que una persona sea más propensa a ser adicta a la pornografía, veamos ahora las consecuencias de esto.
La visualización de pornografía proporciona satisfacción, eso lo sabemos. Sin embargo, al incrementar la frecuencia con la que se ve, es posible que la persona requiera de un mayor estímulo visual para alcanzar la satisfacción sexual. Esto trae como consecuencia que quizás no se excite con las escenas convencionales, sino que requiera ver algo más explícito o de las llamadas “escenas duras” para satisfacerse. Al hacer esto, su percepción sobre lo que es normal durante las relaciones íntimas se puede ver alterado, ocasionando que tengan un cambio de actitud que, incluso, puede llegar a catalogarse como acoso.
Este es un efecto común en las personas que consumen pornografía con demasiada frecuencia. A pesar de que dentro del mundo pornográfico hay categorías para todos los gustos, lo cierto es que la mayoría de las personas que toman parte en las escenas pornográficas tienen un excelente aspecto físico, lo cual contribuye a generar un falso ideal
de belleza que, en la realidad, no todos alcanzan. En consecuencia, la autoestima de las personas que son adictas a la pornografía se ve afectada de manera negativa.
De forma general, en nuestra sociedad no resulta correcto o aceptado la visualización de pornografía. En este sentido, quienes la ven lo hacen en privado o a escondidas. Esto ocasiona que, en la medida en que se van convirtiendo en adictos a la pornografía, dejen de relacionarse con los demás y prefieran estar a solas en casa, donde pueden visualizarla sin el temor a ser juzgados. Con el tiempo, terminan aislándose incluso de sus familiares más cercanos y hasta se han visto casos en los que dejan de acudir al trabajo, perjudicando en gran medida su vida.
Sí, es cierto que anteriormente te planteamos que la pornografía puede ser un buen aditivo a la vida sexual normal de una pareja. Sin embargo, el recurrir frecuentemente a ella puede ocasionar diversos problemas de índole sexual. Por ejemplo, es posible que la persona se forme falsas expectativas o fantasías acerca de lo que debe hacer para obtener satisfacción. Así mismo, pueden llegar a desarrollar alguna parafilia, pues debemos recordar que, en el mundo de la pornografía hay mucho más que relaciones sexuales convencionales. Esto puede originar que la persona deje de excitarse por las prácticas comunes y requiera de otras más extremas. También se ha determinado que el consumo excesivo de pornografía puede desencadenar algunas disfunciones sexuales como la imposibilidad para mantener
una erección o dificultades para alcanzar el orgasmo.
Cuando vemos pornografía, nuestro cerebro libera una sustancia muy importante que conocemos con el nombre de dopamina. Esta es un neurotransmisor que estimula el placer. Ahora bien, la visualización excesiva de pornografía trae como consecuencia que nuestro cerebro requiera cada vez de más dopamina para alcanzar la satisfacción. En este sentido, la persona requiere cada ver mayor cantidad de pornografía para lograr excitarse y alcanzar así el orgasmo. Por supuesto que esto genera problemas en la vida íntima en pareja, pues al adicto le cuesta excitarse y tener un buen desempeño sexual.
La pornografía no es un elemento negativo o dañino en la práctica de una vida sexual saludable. El problema está cuando las personas no saben controlar sus impulsos y se vuelven adictos a ella. Si identificas algunos de estos comportamientos en ti o si crees que estás en riesgo de volverte adicto a la pornografía, es hora de buscar ayuda especializada, ya que como toda adicción, esta también se puede vencer.